Ya caía la tarde cuando Sam y yo nos dirigimos al muelle, esta vez andando.
No hacía frío, iba a ser una noche cálida, sin una sola nube que encapotara el crepúsculo rosa que teñía el cielo sobre nuestras cabezas.
-¿Estas nerviosa?
Sam se había quitado las gafas y podia ver sus ojos perfectamente, que me miraban curiosos y divertidos esperando una respuesta.
-No, ¿por qué?
Me había vestido lo más presentable posible, al fin y al cabo iba a conocer a sus amigos, todo chicos, tenía que causar una buena impresión. Tal vez me hubiera arreglado demasiado y lo hubiera notado.
-No se, voy a presentarte a mis amigos- Sam escondía ahora sus manos en los bolsillos y miraba al suelo-. Pensé que a lo mejor estabas nerviosa.
Sam levanto la cabeza, advirtiendo que yo mantenía la vista en el suelo, avergonzada por haber sido descubierta tan fácilmente. Aun así sonreí, una sonrisa tímida que curvaba mis labios, nerviosa y asustada.
-Eh...- Sam se detuvo a pocos pasos de llegar al paseo por lo que yo también me detuve alzando la mirada hacia él-. No tienes porqué ponerte nerviosa, yo no me separaré de ti, ¿vale?
Sam me miraba fijamente, su rostro estaba serio y su voz era suave y paternal, casi en un susurro, que acariciaba mis oídos como el mas dulce de los sonidos. Ante tanta atención no pude reprimir una leve sonrisa.
-¡Eh Sam!
Un grupo de chicos se acercó a nosotros fijándose solo en Sam y acercándose a saludarlo. ¡Madre mía! Nunca había visto tantos chicos juntos, ahora todo lo que me había dicho Sam se había desintegrado por completo, estaba asustada, preocupada y terriblemente nerviosa.
-Hola chicos, esta es Sawyer.
Sam condujo su atención hacia mi con un movimiento de cabeza e inmediatamente todos los chicos me miraban de arriba a abajo. A pesar de mis tremendos nervios me mantuve serena, segura, aparentemente tranquila. Sus ojos me analizaban, escrutaban todas y cada una de las partes de mi cuerpo. ¿Estarían buscando defectos? ¿Imperfecciones?
No podía pensar en eso ahora, me estaba poniendo cada vez más nerviosa y busqué a Sam con la mirada.
-Bueno chicos, movámonos. A este paso cerrarán la feria.
Sam se aproximo a mi y se puso a mi lado, escoltándome de todas esas miradas escrutadoras.
Paseamos por la feria durante un rato, por suerte los chicos parecían estar muy entretenidos hablando entre ellos y Sam no se había apartado de mi.
-¡Eh Sawyer!- me giré, uno de los chicos me miraba con una extraña sonrisa en la cara que pretendía pasar por amigable-. ¿De dónde eres?
No solo él me miraba sonriente, todos los demás también. Afortunadamente Sam salió en mi defensa.
-Es de Phoenix.
Creo que Sam podía percibir la tensión en el ambiente, o tal vez en mí. De alguna forma, era como si me estuviera defendiendo.
-Deja que conteste ella.
El chico que me había preguntado parecía divertirse provocando a Sam, típico entre un grupo de amigos.
-Tíos no la molestéis.
-¡Deja que hable ella!- un segundo chico alzó la voz entre el grupo, era un poco más bajito que el chico anterior, pero tenía la misma sonrisa burlona dibujada en la cara-. No ha abierto la boca desde que hemos llegado.
-Será porque no quiere hablar con una panda de idiotas como vosotros.
A pesar de saber que era una discusión amistosa me mantuve callada y aparte.
Finalmente las cosas se calmaron y los chicos se volvieron cada vez más amables, divertidos y simpáticos, aunque no acababa de fiarme de ellos, solo por si acaso.
-¡Hey chicos!- otro de los amigos de Sam levantó la voz-.Mirad quien está ahi.
Con un movimiento de cabeza condujo todas nuestras miradas hacia un lado de la feria, justo en frente de la noria. Era el chico que me había devuelto el monedero. Entonces recordé la hostilidad con la que Sam le había tratado, y me pregunte si sus amigos se comportarían igual.
Se iba acercando a nosotros, pero no se dio cuenta hasta que nos tuvo delante.
A juzgar por las risas de los chicos no iba a ser un encuentro agradable, no sabía quién iba a pasarlo peor, si él o yo.
-¡Edgar!¡Querido amigo!
Uno de los chicos se acercó y le dio un abrazo mientras los demás reian y aquel chico se mantenía serio.
-¿Qué haces aquí? ¿Has venido con tus amigos? A no, que no tienes.
Los chicos rompieron a reír , una estupidez tras otra, estaba avergonzada y lo único que podía hacer era sentir pena por ese chico.
-No seas tonto, iba a subir a la noria ¿no?
-Es verdad ¿con quién vas a subir?
-¿Con Catwoman?
A pesar de las humillaciones ese chico seguía manteniéndose serio, aunque se notaba que estaba haciendo un esfuerzo por reprimirse. Los chicos seguían riéndose a su costa, sentía ganas de mandarlos callar a todos, pero no podía. Entonces me di cuenta de que no todos reían. Sam, que seguía a mi lado seguía mirando serio a ese chico...a Edgar.
-Mira ¿por qué no me dejáis en paz?
Edgar levanto la cabeza y pronunció aquello con un gesto de cansancio.
Era la primera vez que le escuchaba hablar, bueno, la segunda.
-Venga Edgey, no te enfades, solo era una broma.
Edgar desistió y aparto la vista de ellos y, de pronto, sus ojos estaban puestos en mi. Me miró a mi y luego a Sam que, al percatarse me arrastró y tiró de mi hacia atrás poniéndose él delante.
Finalmente Edgar se dio media vuelta y siguió andando haciendo caso omiso a las burlas de los demás.
Minutos después le dije a Sam que tenía que ir al baño.La verdad era que queria apartarme de esos amigos sullos tan desagradables e infantíles.
Cuando iba hacia los aseos pase frente una atracción. Inmediatamente me quedé quieta. Por alguna razón sentía la tremenda necesidad de entrar allí, como si algo me atrajera a entrar. Ardía en deseos de entrar allí dentro por alguna extraña razón que escapaba a mi comprensión. Un simple impulso.
Finalmente entré para perderme en un laberinto de magia e ilusiones opticas.
"La sala de los espejos"
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